Es
indiscutible que, hoy por hoy, la odontología ha
avanzado vertiginosamente, tanto en el campo científico
como en el tecnológico. Dentro de los avances clínicos
podemos ofrecer a nustros pacientes soluciones que hace
unos años eran impensable: reconstruimos pìezas
dentales con gran destrucción de caries gracias a
materiales como los Compómeros, que brindan las ventajas
de dureza y estética de las resinas compuestas (
empastes blancos) y la gran cualidad de los ionómeros
vítreos, que es el liberar iones de flúor
lentamentre otorgando así una protección frente
a la recidiva de caries en esa pieza dental; podemos colocar
implantes dentales a una persona que haya perdido todos
sus dientes y muelas, y en el mismo momento le podemos colocar
las prótesis para que salga luciendo una sonrisa
funcional y agradable; podemos recuperar las encías
que han migrado por un problema periodontal (piorrea) gracias
a la aplicación de injerto de encía artificial
(Alloderm), evitando que queden´zonas de raíces
expuestas.
Con respecto a los avances tecnológicos, estamos
en condiciones de realizar radiografias por ordenador lo
que permite obtener imágenes radiográficas
de gran calidad, aplicando al paciente una cantidad de radiación
mucho menor a la convencional; contamos con programas que
nos permiten elegir los sitios idóneos del maxilar
en los que podemos colocar nuestros implantes dentales de
una forma menos traumática, existen lámparas
de leed para poder polimerizar los materiales de obturación
con mayor rapidez y seguridad, a través de un aparato
electrónico podemos localizar con exactitud el ápice
o punta del conducto del nervio de la pieza dental que se
quiera desvitalizar, haciendo más predecible el éxito
de nuestro tratamiento endodóntico; tenemos a nuestro
alcance la posibilidad de realizar cirugía ultrasónica,
lo que nos permite trabajar el hueso maxilar sin elevar
temperatura y sin lesionar los tejidos blandos circundantes.
Si a esto le sumamos el hecho que tenemos acceso a gran
cantidad de información profesional a través
de internet, lo que nos permite estar al día en todos
los conocimientos necesarios para ofrecer a nuestros pacientes
un servicio odontológico de calidad, más las
últimas tecnicas clínicas que se exponen en
los congresos de distintas especialidades odontológicas
que se imparten en diferentes países ( ya que el
mundo es hoy pequeño y podemos llegar en pocas horas
de avión hasta el último de sus rincones)
y a los que asistimos periódicamente. Y teniendo
en cuenta que los pacientes también tienen cada vez
más acceso a información por lo que son son
más exigentes a la hora de solicitar tratamientos
dentales, podemos afirmar que todo problema que se presente
en una boca, tiene solución, sea esta más
o menos compleja; y en muchos casos varias opciones de solución.
Pero todo este caudal de conocimientos, estos avances médico-tecnológicos
y esta gran saber hacer profesional no es valorado en muchos
casos por el paciente si no es acompañado de un trato
humano por parte del equipo profesional que atiende su caso.
Vivimos en una sociedad que está sufriendo una pérdida
de valores considerable, en la cual tanto la moral como
la ética se van dejando de lado, justificándo
tal actitud en aras de la modernidad. Estamos yendo hacia
una sociedad fría y deshumanizada, en la que pedimos
caridad para los pobres del tercer mundo, y no le damos
los buenos días a nuestro vecino de al lado, se pasan
horas delante del ordenador o hablando por el teléfono
móvil, o frente a una consola de video juegos; sacrificando
la comunicación directa y la calidez del contacto
social, muchas veces sin ser concientes de ello.