¿Quién
no ha soñado con tener unos dientes blancos
y brillantes?
Hoy en día, el condicionamiento social
casi nos obliga a tener una sonrisa agradable,
que suele ser la mejor tarjeta de presentación
que uno puede tener.
No hay necesidad de sufrir y taparse la boca con
la mano cuando hablamos o reímos: los sistemas
de blanqueamiento dental ambulatorio han solucionado
esta cuestión.
Hasta ahora, existían diferentes sistemas
de blanqueamiento dental, entre los que podemos
citar el blanqueamiento vital nocturno, el blanqueamiento
con férula y peróxido, el dental
en la clínica mediante la aplicación
de luz, de calor…
Actualmente ha surgido una nueva tecnología
basada en la investigación y desarrollo
de las técnicas de blanqueamiento odontológico.
En un tratamiento altamente eficaz que combina
la aplicación en la clínica con
la ambulatoria en domicilio del paciente, con
la comodidad que esto supone.
El tratamiento se basa en la aplicación
de unas esponjas impregnadas de una sustancia
blanqueadora que se activa mediante la aplicación
de luz polarizada y calor, blanqueando así
los dientes que están en contacto. Tanto
la luz como la energía calorífica
son dos parámetros que aceleran la reacción
del blanqueamiento y reducen drásticamente
el tiempo de duración del tratamiento.
Con solo diez tratamientos diarios de veinte minutos
por arcada se puede obtener una rebaja de hasta
diez puntos en la gama de color de los dientes.
Por supuesto, este tratamiento es totalmente seguro,
los ensayos clínicos no muestran aparición
de ninguna sensibilidad y el PH neutro de las
esponjas hace que no sean doloras ni incómodas.
El tratamiento es inocuo tanto para las encías
como para los dientes, pero sí es importante
resaltar que para poder blanquear los dientes
es necesario tener una boca sana y sin presencia
de sarro.
Los resultados del blanqueamiento pueden variar
de un paciente a otro ya que entran en juego una
serie de factores: color inicial de los dientes,
hábitos higiénicos y alimentarios,
etc.
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